Encabezado Conversatorio

Comienza a dibujarse el círculo de lectores
 
Nuestra anhelada meta: crear un círculo de lectores --en la tradición de los círculos de lectura y discusión organizados por nuestros obreros e intelectuales a finales del siglo XIX-- ha comenzado a tomar cuerpo.
 
La noche del pasado 15 de marzo, en la Librería Mágica, coincidimos un grupo de lectores de variadas experiencias con el propósito de reflexionar y compartir nuestras preocupaciones y propuestas con respecto al proyecto de educación popular plasmado en nuestra novela gráfica, de extracción histórica, 1898. El evento de por sí tuvo cualidades de precedente histórico.


 Conversatorio 1


La reunión tomó la forma de un conversatorio encabezado por la participación de Ángel Guillermo “Chuco” Quintero, Fernando Picó y Carmen Centeno --todos prestigiosos estudiosos en el campo de la historia y la expresión cultural puertorriqueña. A este grupo también se unió un valioso grupo de artistas y trabajadores de la cultura, cuyos agudos comentarios y observaciones redondearon elegantemente la discusión. Entre ellos vale destacar la intervención de la joven lectora y escritora Mariana García, el profesor Juan Enrique Marcano, el veterano organizador comunitario y laboral Mario Roche, la educadora popular e investigadora Lydia Milagros González, de José Gutiérrez, nuestro muy estimado dibujante estrella en el equipo de trabajo de El Antillano, quién respondió a preguntas en torno al proceso de investigación y creación artística de la novela gráfica 1898.


La noche estuvo salpicada de elogios, comentarios críticos y sugerencias, de los cuales citaremos algunos, para ilustrar el valor que este tipo de práctica tiene con respecto a nuestra meta de acción y reflexión cultural.
 
La rica gama de lecturas exhibida esa noche comenzó a develarse con la honesta y aguda reflección del profesor y prolífico historiador Fernando Picó, quien confesó: “Lo propio de la novela gráfica 1898 para mí es fascinante y me debato entre dos reacciones: una de gran aceptación y entusiasmo, de qué bueno que se está haciendo esto, de qué novedoso, qué nivel de complejidad, atractivo, qué personajes que reclaman atención, qué fina atención a los matices, qué enorme capacidad de intriga…” Por otra parte, señaló nuestro estimado historiador sus reservas como estudioso escrupuloso con respecto a las exigencias que el grado de madurez y sofisticación que la novela demanda de sus lectores, cuando se trata de un proyecto que propone popularizar e interesar a la gente en “la historia”. La complejidad de 1898 sugiere en las elegantes palabras de Picó una “puerta gótica” que bien puede hacer difícil la entrada, exigiendo “palabras mágicas” que desafían al lector que intente atravesar el vestíbulo narrativo de 1898. Picó, el cuidadoso estudioso también expresó preocupación en cuanto a lo que el llamó “el afán de conspiración” que el género del espionaje engendra dentro de 1898, así como su temor de historiador, autodefinido como “melindroso”, al hecho de que la novela histórica tiende a veces, a “atar los cabos demasiado firmemente”. Se refiere a lo que parecen ser juicios finales sobre eventos históricos, como la misteriosa explosión del USS Maine, o el magnicidio de Cánovas, cuyas complejas y ocultas madejas de hechos y circunstancias aún no han podido ser del todo desenredadas.


Conversatorio 2


Carmen Centeno, por otra parte, afirmó la reacción visceral del Profesor Picó a 1898 cuando describió el espontáneo y entusiasmado recibimiento que le brindaron sus estudiantes a los ejemplares de 1898 que ella les mostró. “Los cómics [refiriéndose a los ejemplares de 1898] causaron furor ayer ante mis estudiantes. La verdad es que me quedé sorprendidísima al ver que algunos no se despegaban de ellos”. Dentro de su elaborado comentario, la Dra. Centeno recalcó que independientemente de las diferencias de interpretación que se puedan tener con respecto a la mirada histórica de 1898, ésta “nos revela la obsesión de aquéllos que no estamos conformes con los relatos oficiales… trata de iluminar varios aspectos y relaciones que se han mantenido en la oscuridad, de popularizar el saber histórico que nuestro sistema educativo contribuye a borrar a veces, otras a desdibujar”.

En acto seguido, “Chuco” Quintero, uno de los pioneros de nuestra historiografía obrera y hoy día prominente sociólogo de “la salsa” y otras formas ya tradicionales de nuestra música popular, ubicó históricamente al proyecto de 1898 dentro de la trayectoria de ensayos en educación popular que datan desde el grupo CEREP (Centro de Estudios de la Realidad Puertorriqueña). De esta experiencia citó la publicación del álbum fotográfico de historia obrera La Otra Cara de la Historia. En ese instante, Quintero Rivera suscitó la intervención del compañero Neco Otero, quien recordó también a los presentes las raíces de nuestro proyecto en el contexto de la diáspora neoyorquina --cuando el pionero estudioso de la cultura obrera boricua, Ricardo Campos, lanzó junto con un colectivo de artistas (incluyendo a Neco) el proyecto de divulgación conocido como el Portafolio Proletario.
 
Siguiendo la reflexión en torno a esta mini lección de memoria histórica, Quintero interpeló además a Lydia Milagros González, quien aprovechó la ocasión para expresar reservas en torno al peligro potencial que contiene el enfoque visual contemporáneo “moderno” con respecto a ser fiel al tono emocional de épocas pasadas. Habiendo dicho eso sin embargo, la co autora de La Otra Cara de la Historia, enfatizó el valor pedagógico potenciado por 1898, y se ofreció a dialogar, como educadora en el Departamento de Educación, sobre la realización de ese potencial dentro del salón de clases.
 
No podemos pasar por alto, desde luego, el atinado comentario que nos hizo el profesor Juan Enrique Marcano, a quien 1898 le provoca el examen de la importancia de la consciencia histórica, la cual definió como “…la capacidad de una persona de reconocerse, de redescubrirse como actor histórico, como ente que hace que las cosas sucedan y que forma parte de una gran cadena de actores, como parte de una comunidad histórica.” El peligro de no tener conciencia histórica, recalcó Marcano, deviene en “…un ser pasivo que espera simplemente a que algo suceda, que existe patinando sobre los acontecimientos, esperando a que un día la muerte lo sorprenda”.
 
Antes de bajar el telón, nuestro agradecimiento a todos los que hicieron este conversatorio no sólo posible, sino exitoso, incluyendo, desde luego, a nuestros amables y generosos anfitriones en la Librería Mágica, particularmente al Sr. Arnaldo González, a Juliannette Torres y a su equipo de trabajo.
 
Finalmente, cerramos esta reseña con una cita de lo que para muchos de nosotros resultó ser la revelación de la noche, la intervención de la joven lectora Mariana García, cuyo entusiasmo critico con 1898, reafirmó el respiro de renovación que nuestro círculo de lectores necesita para seguir dibujándose.
 
“Abro las páginas y veo combinadas instancias de nuestra historia con dibujos y diálogos. Comienzo a observar y comienzo a leer. Como me han dicho que toda definición de uno mismo y de la historia de su país es siempre una ficción, me siento sin pretexto a alimentarme de las historias de un tal Alfonso Ruiz Bassen.” “…No sé si este trabajo es un cómic educativo. Aprendo.” “…también creo que es un esfuerzo por recuperar el entramado humado que existió en los procesos políticos del Caribe hispánico y de la España en decadencia.” “Asistimos a la historia en proceso. A través de la ficción, los próceres salen de su enfriamiento de lectura canónica, y por fin se mueven. Betances toma decisiones en París, y nunca confía en un hombre que se pasea por las esferas de poder de los enemigos. Alfonso es, por su parte, un agente de la Corona de España, que más adelante conocerá a Barbosa y se hará amigo de Muñoz Rivera.”

Cerramos con esta otra cita de Mariana: “Las pláticas de los hombres de prestigio, es decir de seres humanos que en su momento quisieron luchar por un colectivo, se nos presentan en ejecución. A través de un ejercicio cuidadoso por atribuir motivaciones humanas a estos hombres, las ideas del momento viven de nuevo.” Ésta es la mejor definición de nuestro proyecto.

Gracias a todos, nuevamente.