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El Magnicidio: Una charla para evocar la imaginación histórica

El pasado 17 de abril, organizamos una charla sobre el magnicidio —uno de los temas de fondo de más alto contenido dramático dentro de la trama de “1898”— con un grupo de estudiantes universitarios de la U.P.R. en el recinto de Humacao. Nuestro propósito: evocar eso que los historiadores llaman “pensar históricamente”.

Esta vez no se trataba de un grupo de historiadores profesionales y académicos, como fue el caso con el panel que organizamos el pasado mes de marzo en el conversatorio efectuado en la Librería Mágica, en Río Piedras. En esta ocasión tuvimos el placer de compartir con un recién inaugurado grupo de lectores, provenientes de los cursos de Ciencias Sociales a cargo del profesor Juan Enrique Marcano, de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Humacao. El profesor Marcano sirvió de maestro de ceremonia abriendo el evento con un breve pero muy riguroso y acertado planteamiento sobre el terrorismo de estado y el crimen político.

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En su intervención, el profesor Marcano acentuó la importancia de “pensar históricamente” sobre el magnicidio cuando afirmó: “La propagación del miedo y el terror sobre la población de un país por parte de los gobiernos terror ha sido siempre una útil herramienta política. Sin embargo, son los estados nacionales de corte democrático o con regímenes republicanos en los tiempos contemporáneos los que propiamente pueden ser acusados de practicar el llamado “Terrorismo de Estado”. Este término, de hecho, ha sido acuñado por los investigadores de las atrocidades cometidas, en tiempos más o menos recientes, por los estados en diferentes partes del mundo, pero puede ser utilizado para analizar, por ejemplo, los actos del Gobierno español, a finales del siglo 19 contra la disidencia en aquellos momentos —anarquistas e independentistas cubanos y puertorriqueños— tal como figura en el episodio de la novela que hoy estaremos presentando.”

El episodio al cual se refirió el profesor Marcano es “1898: Un Puertorriqueño en París”, el segundo episodio de la novela gráfica en serie titulada “1898”, en donde el tema del magnicidio es uno de los temas más importantes.

Luego de la muy apropiada presentación del profesor Marcano [para leer el texto completo, oprima aquí] Pedro Ángel Rivera tomó el batón a nombre de El Antillano, no sin antes presentar nuestro equipo de artistas gráficos: José Gutiérrez, Edwin Abreu y Manuel Aquino quienes atendieron preguntas del público asistente en la parte final del evento.

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Evocar un acontecimiento ocurrido en 1897, hace poco más de cien años, requiere un ejercicio intenso de nuestra imaginación. Ubicarnos en las circunstancias materiales y en los escenarios mentales de los personajes envueltos en dicho acontecimiento implica sentir el pulso de una experiencia muy lejana en el registro de la memoria colectiva. Para responder a tamaño desafío escogimos leer material de nuestro fichero histórico y combinarlo con comentarios adicionales, preguntas al público y respuestas a las preguntas generadas por la curiosidad de los asistentes respecto a los temas planteados. Es precisamente en este contexto que se detonó el “pensar histórico” de este evento; fue mediante ese intercambio entre nuestro interlocutor Pedro Ángel Rivera y los estudiantes y profesores allí presentes que se evocó la curiosidad por nuestro pasado.

El Sr. Rivera leyó y comentó sobre el magnicidio de Antonio Cánovas del Castillo, el entonces Presidente del Consejo de Ministros de España, durante el régimen de la restauración monárquica española; haciendo referencias a la lucha de clases en España, el republicanismo, la corrupción política , y al resquebrajamiento final de los vestigios del Imperio Español en América. También hizo referencias a la represión militar y política contra los revolucionarios cubanos durante su guerra de independencia y contra los anarquistas y socialistas en las regiones insurrectas de España. Estos temas son los que sirvieron de base para tentar la curiosidad histórica del público asistente. Añádasele a esto último el hecho de que contamos con un núcleo de estudiantes, alrededor de 45, que habían tomado la decisión de unirse al creciente círculo de lectores de “1898”, adquiriendo con anterioridad al evento el ejemplar de “1898: Un Puertorriqueño en París”.

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Principalmente, las preguntas del público giraron en torno a: (1) por qué escogimos el año 1898 como eje narrativo de nuestra novela gráfica; (2) por qué al narrar sobre el 1898 nuestra novela se extiende retrospectivamente hacia acontecimientos ocurridos en años anteriores, como el caso del magnicidio mismo, ocurrido en 1897 ó el del atentado contra el rey Alfonso Xll ocurrido en el 1878, veinte años antes de nuestra emblemática fecha; (3) qué relación de causas y efectos existe entre los acontecimientos históricos narrados en 1898 y la formación social actual de nuestra sociedad puertorriqueña; (4) cuáles eventos y personajes pertenecen al acontecer histórico y cuáles pertenecen al reino de la ficción histórica.

En un intento por provocar a nuestro público a situarse en “la mentalidad” del magnicida, el anarquista Michelle Angiolillo, el Sr. Rivera le preguntó a quemarropa a los asistentes : “Díganme… ¿ustedes le hubieran metido tres tiros a Cánovas del Castillo?

En respuesta a por qué creamos 1898 Rivera señaló “…se crea principalmente con el propósito de generar este tipo de conversación”… ”es otra manera de hacerse preguntas utilizando un medio como la novela gráfica, más cercano a nosotros, para sentir la historia más cercana a nosotros…”

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Con respecto a cuáles eventos y personajes pertenecen a lo histórico o lo ficticio, Rivera les recordó al curioso público que “Uno tiende a pensar que el arte (la ficción) no dice la verdad, pero muchas veces las “mentiras” del arte son mucho más profundas que las “verdades” de la ciencia”.

¿Por qué “1898” se extiende su cronología más allá de este año en específico? Porque “1898” no se refiere al nombre de un año sino a toda una época, aclaró Rivera.

¿Qué tienen que ver todas estas vidas y acontecimientos narrados en “1898” con nuestra sociedad hoy día? “Somos una nación relativamente joven y 1898, nosotros entendemos que es una época en la que ocurren una serie de procesos que nos forjan a nosotros como nación y cuyas consecuencias estamos todavía batallando”, recalcó Rivera.

Con esta breve reseña esperamos que ustedes, queridos lectores, puedan tener un indicio de la calidad de “pensar histórico” que se evocó durante esa agradable experiencia de El Antillano en el recinto universitario de Humacao. De nuestra parte planificamos seguir organizando charlas de esta naturaleza a través de los recintos universitarios del país, siempre armados de la consigna de que un pueblo sin memoria y reflexión sobre su pasado es un pueblo condenado a no poder imaginarse su futuro.

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