Encabezado de Ficha El Antillano
 

La España Antonio Cánovas del Castillo

África

Alemania

Azúcar

Betances

Ceuta y Melilla

España

Estados Unidos

Imperialismo

Inglaterra

Islamismo

Magnicidio
El Magnicidio
Ese día en Santa Águeda
La España Antonio Cánovas del Castillo
Brevemente, en Cuba
La mano dura en España
Michelle Angiolillo y Galli
En el consultorio del doctor Betances
El fin de Angiolillo en España y de España en América
La tormenta después de la muerte
Los revolucionarios nunca mueren

Opio

 

Cánovas era un hombre de reconocida inteligencia. Dejó una obra historiográfica considerada como valiosa por algunos. Fue también un político muy astuto, que unos llamaban pragmático y otros cínico, como demuestra su juicio de que “los cubanos no quieren ser independientes; lo que quieren es que los dejen robar solos”.

Antonio Cánovas del Castillo

En efecto se trata de una proyección de su visión sobre la sociedad española que él dirigía, y cuya problemática principal consistía en darle respuesta a la interrogantes: ¿a quiénes se les ha de permitir robar? y ¿quién ha de robarle a quién?. De esa manera, a los partidarios de la Restauración se les permite imponer el cacicazgo político en sus correspondientes feudos. Son aceptables los más descarados fraudes electorales, siempre y cuando éstos sirvan para asegurar los resultados que se hayan pactado de antemano entre las camarillas dirigentes de los dos partidos de turno: el propio de Cánovas, el Conservador, y el Partido Liberal Fusionista encabezado por Práxedes Mateo Sagasta.

Ahora yo robo…

…y ahora robas tú.

Así funcionaba el sistema político

de la Restauración Borbónica.

Igualmente se les permite a los grandes terratenientes del Sur y del Levante apropiarse de todas las tierras cultivables y desalojar de ellas a sus habitantes ancestrales. Los industrialistas de Barcelona podían absorber esta población hambrienta y desposeída, y someterla a las más infames condiciones de explotación, mientras sacaban de competencia a los pequeños y medianos talleres de producción, quebrándole la espalda a la economía artesanal de la región e imponiendo el régimen capitalista en el que solo ellos, los grandes industriales, disfrutarían de los mercados coloniales cautivos de ultramar.

La oligarquía española se apoderó de todas

las palancas del poder económico y político,

polarizando la sociedad en dos bandos

irreconciliables.

Esas colonias cautivas estaban sujetas al más oprobioso sistema de opresión política y explotación económica, en el que los peninsulares residentes en las colonias monopolizaban todos los puestos de gobierno, y los privilegios comerciales. Las colonias, además, ofrecían un escenario sin igual para el enriquecimiento sin límites del cuerpo de oficiales del Ejército de España, que consideraba un nombramiento a ultramar como una envidiable oportunidad económica única, una recompensa a la complicidad corrupta y al rechazo de sus “errores” republicanos.

De pies a cabeza, el sistema que compuso Cánovas, y al que incorporó a los terratenientes, los industriales, la Iglesia Católica (uno de los principales terratenientes en la Península y en las colonias) y el Ejército de España, estaba sumido en la más corrosiva y desmoralizante corrupción. La inmensa mayoría de los españoles vivían al margen de su gobierno y de las instituciones del estado.

El peso del estado corrupto de la Restauración Borbónica,

que incluía la Iglesia Católica, el Ejército y el costo de la

maquinaria de robo y pillaje de la oligarquía a través

de las dependencias del Estado, lo llevaban sobre sus

espaldas el pueblo trabajador (y las colonias de ultramar).

¿Cómo se sostenía este corrupto edificio en el que nadie creía, excepto quienes se beneficiaban, y que a muchos oprimía? Con la fuerza. Antonio Cánovas del Castillo, y su contraparte, Práxedes Mateo Sagasta empleaban con suma facilidad, y con el más mínimo pretexto, las fuerzas represivas del Ejército y la Guardia Civil para aplastar cualquier asomo de amenaza, por más tímida que ésta fuera, a los privilegios de sus clientelas políticas.

El Ejército y la Guardia Civil eran los

perros guardianes de un sistema infame

de injusticia y opresión.

Sagasta, el supuesto santo patrón del liberalismo español, repondió con fuerza desproporcionada a la campaña de boicot que los puertorriqueños adoptaron previo al terrible año de 1887, en contra del comercio español en Puerto Rico, y a favor de los arrinconados comerciantes criollos. En protesta por los desvergonzados favoritismos políticos y económicos que el régimen le extendía a los peninsulares, y los discrímenes descarados en contra de los nativos, aumentaba el número de puertorriqueños que preferían pagar más caro por las mercancías de primera necesidad en las tiendas de otros puertorriqueños, antes que patrocinar los establecimientos comerciales de los peninsulares. Alarmado por los gritos de pánico de los españoles privilegiados en la colonia, Sagasta envió a Puerto Rico al general Romualdo Palacios, quien rápidamente impuso un régimen de terror político, identificado con su método de tortura favorito, el componte, para escarmentar la insolencia de los puertorriqueños, y su atrevimiento a retar el poder omnímodo de España sobre su colonia.

Confrontado con retos mayores, como la insurrección cubana, o las campañas de acción directa de sectores anarquistas del movimiento obrero, el régimen, esta vez de turno el propio Cánovas, desató la furia de la violencia del estado con todo el morboso deleite que prefiguraba las acciones del fascismo europeo y de las ultraderechas en América Latina.

La tortura siempre ha sido una de las actividades

más placenteras para las derechas a través de todo

el mundo. La España de la Restauración no fue

una excepción a esta regla.

Próxima ficha:

Brevemente, en Cuba

Nosotros queremos integrar a nuestro público en la apreciación de esta información histórica. Si desea aportar a ésta con comentarios, cuestionamientos o dudas, éstos serán bienvenidos. Escríbanos a betances@mspr.net, y los atenderemos en nuestro próximo Boletín.

Estas páginas tienen un propósito puramente educativo. Empleamos referencias visuales extraídas de diferentes fuentes impresas y del internet. Si usted tiene algún derecho sobre estas referencias que quiera ejercer, cumpliremos con el mismo inmediatamente. Por favor comuníquenos su reclamo a betances@mspr.net. Gracias.