Encabezado de Ficha El Antillano
 

Ambición imperial

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Una de las principales interrogantes que aborda este proyecto de 1898 es la que trata de explicar cómo el proyecto imperialista llega a imponerse en Estados Unidos al final del siglo xix. La interrogante no haya respuesta en ninguna de las propuestas de curso más general.

La más absurda, pero no menos aceptada, es que Estados Unidos se tropezó, sin quererlo, con la gestión imperialista, como resultado de su misión benevolente de asistir a los cubanos a liberarse del yugo de España; la arrogante ineptitud de los españoles provocó la guerra y la subsecuente victoria de Estados Unidos. Esa victoria, inevitablemente, arrojó un saldo colonial inesperado e indeseado por los gobernantes de la República.

El Tío Sam disfruta de los placeres sencillos de la vida

republicana, pero el dinamismo histórico de la dama

Libertad despierta las ansias en otros pueblos —aquí

aparecen Cuba, Las Filipinas y Puerto Rico— que buscan

acercarse a la bandera de las franjas y las estrellas. Habrá

paz en el mundo cuando lo logren.

La segunda, derivada de la primera, es que una vez derrotada España, y puesta al descubierto su incapacidad de mantener sus colonias, era cuestión de tiempo antes de que otra potencia ambiciosa —Inglaterra, Alemania o Francia— se apoderara de ellas, por compra o por violencia, en menoscabo de los intereses de los nativos de esas colonias y de los intereses geopolíticos de Estados Unidos. Lo mejor era que Estados Unidos tomara la responsabilidad por la tutela de estas colonias.

Estados Unidos, defensor de las libertades en el hemisferio

americano, dibuja una raya en la arena (la Doctrina Monroe)

con la advertencia severa a las potencias europeas que no

deben cruzarla. Aquí aparecen John Bull, símbolo del

Imperio Británico y el Káiser, representando las ambiciones

imperialistas del Reich.

La tercera nos trata de convencer de la existencia del espíritu irrepresible del pionero de la frontera de la población de Estados Unidos. Cuando ese espíritu llegó a la costa del Pacífico, en vez de llorar como Alejandro Magno porque ya no le quedaban más tierras que conquistar, saltó los mares para apoderarse de otras tierras en ultramar. Es la teoría del chico inquieto, aventurero y travieso, pero bien intencionado, que no puede quedarse quieto en su casa, y no puede evitar seguir anexándose territorios. ¡Conquistar es su destino! ¡Manifiesto!

Segun las tesis de algunos historiadores oficiales de Estados Unidos,

cuando los pioneros se tropezaron con el Océano Pacífico, la energía

vital que los inspiraba encontró salida en la expansión hacia ultramar.

Otra nos habla de las influyentes tesis del comodoro Alfred T. Mahan, y de cómo éstas alimentaron a los visionarios patriotas a buscar bases navales a través de todo el planeta. Esta explicación contiene elementos de verdad, pero sólo una parte de la verdad. Si Estados Unidos hubiera querido solamente bases navales para proteger sus rutas comerciales, entonces pudo haberse hecho de muchos Guantánamos a través del mundo, sin necesidad de anexarse a Hawái, aplastar la insurrección filipina y someter a Puerto Rico a un régimen colonial permanente.

El comodoro Alfred Thayer Mahan.

Se habla también de la necesidad de sanar las heridas abiertas durante la Guerra Civil mediante un proyecto patriótico de "gran nación" que se estrenó con la guerra en contra de España. Otros señalan que le élite económica de la República se sintió amenazada por la creciente militancia del proletariado industrial de Estados Unidos, y promovió las aventuras militares externas como válvula de escape a las tensiones internas. Muchas de estas explicaciones pueden tener algo de cierto, pero ninguna explica la rápida transformación de la política externa de Estados Unidos hacia el imperialismo y el colonialismo.

Es cierto que la lucha de clases en Estados unidos alcanzaba

niveles de intensidad que le provocaban pesadillas a la clase

capitalista, y es cierto también que las aventuras militares

externas le proveen al proletariado menos consciente una

válvula de escape "patriotica" a los conflictos de clase, pero

de por sí no explica por qué la política imperialista se hubiera

implantado, en tan brave plazo, como el proyecto principal de

la clase capitalista en Estados Unidos.

La explicación es más compleja, y tiene sus fundamentos económicos, y no puramente navales, ni regionales ni sociales.

Algunos investigadores han señalado el camino que nosotros hemos decidido explorar. Las políticas imperialistas de Estados Unidos son el producto de la transformación de su economía a una dominada por los monopolios y el capital financiero. Es aquí donde se hallarán los resortes que lograron sustituir los mecanismos tradicionales de expansión, basados en la incorporación de los territorios adquiridos y su integración a la federación como estados con gobierno local propio y participantes plenos de la soberanía federal. En 1898, la expansión por conquista se haría permanente mediante la imposición de regímenes coloniales que impondrían la voluntad del imperio sin mediar procesos de consentimiento de los gobernados.

Este proyecto de educación popular está dirigido a exploración de los orígenes de las ambiciones imperiales de Estados Unidos, y a su materialización imperialista a partir de 1898.

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