Encabezado de Ficha El Antillano
 

Betances en la prensa francesa 2

Índice de fichas

África

Alemania

Betances
Betances en la prensa francesa 2
Betances en la prensa francesa 1
¿Cómo pensaba Betances?: Una carta reveladora
Coincidencias entre Martí y Betances
Sotero Figueroa y Betances
Martí y Betances
La comunidad cubana en París
Betances rumbo a París

Azúcar

Ceuta y Melilla

España

Estados Unidos

Imperialismo

Inglaterra

Islamismo

Magnicidio

Opio

 

1895
Segunda entrevista de Betances en el semanario

La Revue Diplomatique

La revolución cubana

(El traductor de este texto, Carlos M. Rama, nos explica que a pesar de que su autor es un corresponsal de La Revue Diplomatique, que firma como A., la mayor parte del material lo aporta directamente Betances, y puede ser considerado, por lo tanto, como un documento importante —repleto de sarcasmo e ironía— en la explicación de su papel en el seno de la delegación del Partido Revolucionario Cubano en Francia.)

El doctor Betances entrevistado de nuevo por uno de nuestros redactores nos dice:

«El general Martínez Campos solicita ser relevado de sus funciones. Declara que se ha equivocado a propósito de los medios necesarios para terminar con la insurrección y dice que otros Capitanes Generales pueden reemplazarlo ventajosamente. El General no duda ciertamente de lo que le sucederá, pero Cánovas sabía bien lo que hacía enviando su rival a Cuba.

«El General había solicitado 25,000 hombres y Cánovas le había contestado que le enviaría 50,000 y que si no fueran suficientes enviaría 100,000 o más, hasta la última gota de sangre. Don Quijote no está muerto. Esperándolos el bravo general había pedido 170 médicos lo que hace, a 100 enfermos por médico, 17,000 hombres fuera de combate, pero Cánovas no le envió más que 65. Sin embargo, el ‹vómito negro› se manifiesta incluso en el estado mayor del ejército español. Dos generales, Dueña y otro, han muerto, y un coronel está convaleciente. Juzgad por esto el estado de los desdichados soldados, de los jóvenes de 19 y 20 años, que partiendo de España con las lágrimas en los ojos son apilados como inmigrantes en los barcos a vapor, llegan ya fatigados, son lanzados en la persecución de un enemigo inasible, patalean en el barro de los caminos, se estropean los pies, pierden sus zapatos que reemplazan por trapos o camisas, se cubren de úlceras en las piernas por las picaduras de insectos invisibles que pululan en las hierbas, terminan por ser irreconocibles en ocho días, y van a morir en los hospitales, de disenteria, paludismo o fiebre amarilla. Cuanto más envíen, Más víctimas habrá y sucede que los insurgentes muestran con estos infortunados más piedad que los oficiales a los cuales ellos obedecen. Compañías enteras se pasan a la revolución como los mil hombres de Alta Gracia, como el escuadrón de Camajuani y tantos otros y de aquí que recientemente el coronel Enrique Mola, un blanco puro; y después los Santa Lucía, tío y sobrino, también blancos e incluso marqueses se unen a los revolucionarios de manera que si por complacer a Cánovas nosotros no nos oponemos a lo que él dice de que el movimiento ha comenzado por una sublevación de negros, pronto podrá convencerse que terminará por ser una revolución de blancos. Por lo demás Cánovas está tan mal informado sobre las cosas y los hombres de la revolución que coloca a Flor Crombet, un blanco, hijo de un francés de Guantánamo, en la lista de los extranjeros en calidad de canadiense. Puede ser que él haya pensado que siendo francés sin haber nacido en Francia, no podía ser más que canadiense y ha tomado a Guantánamo por Montreal.

«No, la revolución no está solamente en la manigua (bosques y montañas ocupadas por los insurgentes) con Máximo Gómez, un blanco, y Maceo, que vale más que un blanco de España; ella está también en las ciudades. Está en Camagüey, en Las Villas, con Serafín Sánchez y Rolof, un blanco muy blanco porque es polaco. Aparece ya en Pinar del Río y está ya en todos lados porque vive en los espíritus. Una prueba: el presidente de la Asociación de la Cruz Roja, un blanco que por lo demás no es de Ginebra, desapareció de Santiago de Cuba, se ha ido a curar los enfermos entre los insurgentes.

«El profesor Máximo Abaunzo, del Instituto, blanco sin duda, da un curso a sus alumnos donde demuestra que la dominación de España en Cuba es intolerable y entonces es destituido de sus funciones y con él el director del Instituto, otro blanco inmaculado.

«La Época (de Madrid) se complace en publicar que lo que sucede allá no es más que ‹una orgía de negros› —una merienda de negros— ése es el título de un artículo. ¿Qué puede pensarse de esto? Es el resultado de lo que se ha hecho durante veinte años por esos gobiernos metropolitanos liberales y conservadores, que los periódicos republicanos españoles tratan cada día como si formaran una feria de gitanos.

«Y esta desdichada La Época, tan mal informada como su patrón Cánovas, sabiendo que los cubanos que habitan New York deben reunirse para nombrar un delegado del Partido Revolucionario, escandaliza gritando sobre la violación de las leyes internacionales y se figura que hay en los Estados Unidos un poder capaz de prohibir a los ciudadanos reunirse para deliberar sobre las medidas que deben tomar para ser libres.

«El gobierno de Cánovas tiene un interés particular en hacer creer que no hay más que negros en la revolución y que ellos hacen una guerra de salvajes. Constatamos que ni un solo cubano desde el 20 de febrero ha lanzado el grito ¡Muera España!, que fue la divisa de guerra durante la insurrección de los Diez Años (1868-1878), y que el heroico Martí muerto en el campo de honor reemplazó por el de: ¡Viva Cuba Libre!

«P.D. En una marcha sobre Bayamo el general Martínez Campos personalmente termina de sufrir una derrota. El general Santoscildes y muchos oficiales se han hecho matar en este combate desastroso para los españoles.

Última hora

«A los nombres de los generales y otros oficiales llevados por la fiebre amarilla es necesario agregar aquí el del general Lachambre que después de numerosos fracasos no ha podido soportar los reproches de Martínez Campos y se ha suicidado. El general Lachambre era gobernador de la provincia de Santiago donde hasta el presente no se había combatido. Tenemos el caso del general Sandoval tomado y fusilado por los insurgentes. Era el que había preparado la emboscada en que pereció Martí.

«Tenemos el caso del general Santoscildes, moralmente muerto porque se le ha retirado el comando.

«Todo esto prueba la importancia de la revolución. Toda la provincia Oriental, que se llama justamente ‹la Suiza tórrida›, está en el poder de los insurgentes. The Times de Londres ha declarado que Martínez Campos está inmovilizado y se mantiene a la defensiva.

«Santiago está literalmente asediado. No entra por tierra una sola hoja de verdura, está obligado a abastecerse por mar, los insurgentes son amos de la campaña. Todos los hombres útiles de Puerto Príncipe han partido para la insurrección.

«De La Habana se envían diarios a los amigos de París, pero se les dice en las cartas: ‹Allí ustedes no leerán más que mentiras, no se permite publicar más que triunfos para los españoles, pero todo el país se les escapa›.

«El entusiasmo de los revolucionarios de la isla es indescriptible.

«Los españoles dicen, no se sabe por qué, que ellos tienen mucha confianza en los meses de setiembre y octubre; pero allá esos meses son justamente los meses de los huracanes y es imposible a los europeos distinguirlos de los meses de julio y agosto.

«Mientras tanto los puentes saltan, los ferrocarriles son destruidos, las líneas telegráficas rotas, los empleados corren a unirse a los revolucionarios que cuentan hoy más de 25,000 hombres en sus filas.

«Durante la última insurrección (1868-1878) ellos no fueron más que 15,000 y España perdió contra ellos 13,000 hombres de un ejército total de 200,000 y más de un billón de francos.

«Cuba, plena de confianza en su porvenir, recomienza su lucha heroica por la libertad y la independencia.»

 

Esta ficha fue revisada en 07.01.08 10:30 PM

Estas páginas tienen un propósito puramente educativo. Empleamos referencias visuales extraídas de diferentes fuentes impresas y del internet. Si usted tiene algún derecho sobre estas referencias que quiera ejercer, cumpliremos con el mismo inmediatamente. Por favor comuníquenos su reclamo a betances@mspr.net. Gracias.