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El ocaso de Bismarck

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En 1888, tras las muertes del Káiser Guillermo I y del príncipe Federico, que falleció casi tan pronto como accedió al trono, le sucedió Guillermo II, un joven de veintinueve años al momento de ser coronado Emperador de Alemania. Decidido a intervenir más directamente en la política de lo que lo había hecho su abuelo, tardó poco tiempo en enfrentarse a Bismarck, tanto en la política interior como en la exterior. El nuevo emperador se negó a refrendar el endurecimiento de las medidas antisocialistas que el Canciller le propuso después del aumento de los diputados socialdemócratas en las elecciones de 1890, en las que pasaron de 11 a 35 escaños. Más aún, se mostró dispuesto a apoyar el control austriaco de los Balcanes, aunque ello supusiera el enfrentamiento con Rusia, lo que confligía con la tradicional política de equilibrio con la que Bismarck había procurado el crecimiento del poder económico, militar y diplomático del Imperio, a la vez que evitaba los conflictos armados.

El joven Emperador Guillermo II

no tardó en salir del viejo Canciller Bismarck.

En marzo de 1890, Bismarck se vio forzado a dimitir, y fue sustituido por el general prusiano Georg Caprivi.

El Canciller de Hierro, en sus últimos años

al poder de las riendas del Reich alemán.

Durante la última década del siglo, tanto la política económica como las relaciones con los socialdemócratas, continuaron recibiendo una atención destacada del gobierno. El proteccionismo fue atenuado en parte, mediante tratados comerciales con diversos países, lo que provocó la reacción de los terratenientes agrupados en la Liga Agraria, fundada en 1893. La actitud del gobierno hacia los socialdemócratas siguió siendo una mezcla de medidas represivas y de concesiones en materias de seguridad y asistencia social.

 

Georg Caprivi a la izquierda y Chlodwig, Príncipe de Hohenlohe,

sucedieron a Bismarck en la cancillería del Reich.

Bajo la dirección del nuevo emperador, sin embargo, a través de los cancilleres Caprivi, hasta 1894, y Hohenlohe, desde esa fecha hasta 1900, los asuntos militares —relativos al incremento del ejército y de la armada— fueron los que recibieron mayor importancia. La política militarista alemana recibió un impulso adicional. Guillermo II consiguió que el Parlamento aprobara un considerable aumento de tropas y un ambicioso programa de construcción naval, que eran consecuentes con la nueva orientación de una política exterior de convertir el Imperio en una potencia mundial de primer orden y retarle a Inglaterra su dominio global.

El acorazado alemán Kaiser (izquierda),

barco insignia del vicealmirante von Diedrichs,

el crucero Irene (al centro), el crucero Kaiserin

Augusta (extrema derecha), en maniobras agresivas

durante el ataque de la Armada yanki a Manila,

en Las Filipinas. Estos barcos, productos del empeño

del Káiser Guillermo II de retarle la supremacía naval

a Inglaterra, estuvieron muy cerca de provocar

hostilidades entre Alemania y Estados Unidos

durante la guerra de éste contra España.

 

Esta ficha fue revisada en 07.01.08 10:28 PM

 

 

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